Carta de Tendencia

El Ministerio de Salud, por medio de su Unidad de Promoción de la Salud, impulsó hace algunos años el concepto de los “Espacios Libres de Humo de Tabaco” (ELHT). Se diseñó como una estrategia para inducir la actitud proactiva de los ciudadanos en cuanto a disfrutar y reclamar –como derecho fundamental– el estar en espacios libres del humo de este contaminante. Con tanta amenaza a la salud, debemos propender a los estilos de vida saludables y este encaja perfectamente en esa dinámica. Los ELHT están en la línea de la Ley del Fumado N.º 7501, que señala explícitamente en cuáles sitios se puede fumar o no. Algunos sitios, como lugares públicos (hospitales, centros de salud, gimnasios, oficinas de Gobierno, centros educativos) son por definición ELHT: otros devienen en esa categoría por su propia decisión.


Partiendo de este extracto de un artículo del diario La Nación del día 4 de Marzo de 2007, comienza lo que será la concepción del sitio web del derecho de toda persona a tener espacios libres de humo.
Éste derecho podrá pasar desapercibido junto a cosas como el derecho a la salud o la educación, el derecho a la vida o incluso el derecho a un juicio justo. Pero es, a mi entender, tan importante como ellos, e incluso parte de ellos. ¿Acaso no es el no ejercer papel de fumador pasivo, parte del derecho a la salud? ¿O es que éste derecho solo implica curar, y no prevenir? Unos 5 millones de personas mueren en todo el mundo a causa de enfermedades relacionadas con el tabaquismo. El 15% de ellos son fumadores pasivos -se llama así a la persona que inhala el humo, gases y toxinas producidas por un cigarrillo prendido involuntariamente- Es decir que 750.000 personas mueren anualmente por una enfermedad química, involuntaria y prevenible. Es un importante número a considerar, y países del primer mundo han instaurado estrictas reglas antihumo en sus territorios. En Japón, un 10% de los barrios prohíbe fumar por las calles. Estados Unidos tiene una política de prohibición de fumar en espacios públicos y oficinas. Y así sigue la lista.
El pasado año, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aprobó el proyecto de Ley de los Espacios Libres de Humo de Tabaco y todos aquellos locales que deseaban conservar la posibilidad de fumar en su interior debían cumplir con ciertos requisitos como la necesidad de superar los 100m2 y reformar sus instalaciones de manera que los no-fumadores no se vieran afectados. 250 inspectores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fueron dispuestos para verificar que la ley se cumpla, y por aproximadamente dos meses, parecía que Buenos Aires se sumaba a una propuesta que parecía poder cambiar la vida de las personas.
Pero estamos en la Argentina, y luego de un tiempo, los inspectores dejaron de llegar, las cosas volvieron a la normalidad y los dueños de los locales no tenían miedo en seguir dejando a la gente fumar sin cumplir los requisitos. Sin embargo, los no-fumadores acostumbrados a como las cosas eran, se hicieron escuchar y comenzaron las denuncias sobre estos locales que no cumplían con las normas. Para los adolescentes no fumadores, salir a bailar y no volver con la ropa oliendo a todo tipo de cigarrillo –y alguna que otra cosa aún menos legal- se nos hacía imposible. Lo mismo oficinistas, profesores universitarios, trabajadores públicos, etc. Es así como la gente salió a protestar y gracias a la cobertura de algunos medios como CQC y otros programas del género, los inspectores “reaparecieron” aunque en menor medida y eficacia.
Por supuesto los fumadores también tuvieron sus motivos, y sobre todo las empresas tabacaleras y dueños de locales. Las primeras temían una caída en el índice de ventas, y los dueños de locales advertían que el 60% o más de su clientela fumaba y tenía miedo que la medida ahuyentara a esta gente. Ambas hipótesis se vieron refutadas cuando las ventas de cigarrillos se mantuvieron estables y las ventas en los bares y restaurantes, lejos de disminuir, crecieron -según estudios realizados en encuestas de bares al azar-.
Estos logros llevan a pensar que es posible la convivencia del fumador y el no-fumador. Que el primero conoce que su actividad puede llegar a molestar a otros y está dispuesto a no fumar por momentos, o buscar lugares especiales para hacerlo, sin desequilibrar así la economía local o el trato con los no-fumadores. Sin embargo, aún la Ley no se cumple como se debiera, y los no-fumadores no tienen un espacio seguro y accesible para denunciar los infractores de esta ley, para debatir sobre el tema, proponer nuevas opciones o mostrar su aprobación al proyecto. Ahí es donde nuestro sitio web entra para lograr crear una fuente de información y comunicación para el acatamiento de la ley, de manera que se pueda contar con un nexo entre aquellos que defendemos la ley y exigimos el cumplimiento de la misma, que no es solo cumplir una ley, sino un derecho.